Decálogo del buen profesor


Todos sabemos lo diferente que puede ser una misma clase impartida por una persona u otra. Algunas personas saben perfectamente cómo captar el interés de la gente; otras, sin embargo, no consiguen transmitir nada, aunque sean unos auténticos especialistas en la materia que está impartiendo. Seguro que todos tenéis en mente ejemplos de ambos casos.

Hay quien, a la hora de hablar en público, se bloquea y no es capaz de transmitir todo lo que sabe. Otros, no saben estructurar los contenidos para que la clase resulte coherente. Otros se apoyan en materiales densos y aburridos… Ninguno hemos nacido sabiendo cómo dar una clase magistral, pero es posible entrenar nuestras habilidades para convertir nuestras clases en un éxito tanto a nivel de contenidos como de puesta en escena. Veamos alguno de los factores más importantes a la hora de preparar e impartir una clase.

  • Busca un título interesante, pero que sea acorde con el contenido de la clase. No generes expectativas que no puedas cumplir
  • No te engañes: comparte tus conocimientos en aquellas materias que realmente dominas. De lo contrario, tus alumnos se darán cuenta rápidamente
  • Delimita claramente el tema que vas a tratar y prepara un índice con los contenidos
  • Antes de la clase, puedes compartir enlaces a documentación que introduzca el tema que vas a tratar para que tus alumnos se familiaricen con algunos conceptos básicos. Así, la clase será más provechosa para todos
  • Apoya tu explicación con material audiovisual. Ayudarás a que tus alumnos recuerden más fácilmente lo que han visto en clase. Eso sí, evita leer la presentación que tienes preparada. Aporta datos, menciones, ejemplos…
  • Asegúrate de que los datos que aportas son fiables. Evita dar cifras de las que no estés muy seguro o cuyas fuentes no sean totalmente fiables
  • Práctica la clase, al menos, una vez en casa. Te ayudará a mostrarte más seguro ante tus alumnos
  • Antes de la clase, dedica tiempo a pensar qué cosas pueden preguntarte tus alumnos. De esta forma conseguirás adelantarte a tus alumnos y, como en el punto anterior, mostrarte más seguro
  • Incluye ejemplos y partes prácticas. Es la mejor forma de fijar los contenidos impartidos durante la clase
  • Ponte en el lugar de tus alumnos y pregúntate qué te resulta más interesante. Y qué menos.

Indudablemente, cada materia tiene sus peculiaridades, pero los consejos de arriba son extrapolables a la práctica totalidad de temáticas que se te pasen por la cabeza. Si es la primera vez que das clases, prepárate la clase de forma exhaustiva. Que domines un tema no es sinónimo de que vayas a impartir una clase interesante. Dominar el tema es sólo el comienzo, lo más difícil es compartir tus conocimientos de forma amena, didáctica y que deje un poso en tus alumnos.

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Historia de Luis Verdejo


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