Ayer hablemos de las claves del sistema educativo finlandés y de su transformación desde los años 70. Hoy queremos plantear qué debería hacer España para transformar su sistema educativo, y cuales son las barreras sociales y políticas que impiden que esto pase. Para ello, debemos hablar de 3 aspectos diferenciales muy importantes que debemos cambiar si queremos evolucionar en educación:
1. Competencia. En España, como en la mayoría de los países occidentales, hemos sido educados para competir. Tenemos la necesidad de utilizar baremos para situarnos socio económicamente, ya que esto nos hace sentir seguros al pertenecer a un grupo específico. Esto también ocurre en la educación. El sistema es rígido y basado en exámenes estandarizados que fomenta el individualismo y la competencia entre alumnos y entre colegios. En Finlandia trabajan en grupo. Por supuesto que existen diferencias entre alumnos, pero en vez de aumentar esa diferencia, tratan de minimizarla enfocándose en aquellos alumnos que necesitan más ayuda. Tanto los profesores como los alumnos más aventajados ayudan a compañeros con dificultades. Este comportamiento ayuda a los estudiantes a comprender el mundo diverso en el que vivimos y ayuda a desarrollar las dotes de enseñanza a aquellos alumnos aventajados.
En España, esta forma de proceder resulta conflictiva en nuestro modo de pensar ya que existiendo recursos limitados, los padres solemos ver con recelo los colegios donde pongan más enfoque para los alumnos con más problemas de aprendizaje, ya que rara vez pensamos que nuestros hijos formen parte de este grupo de alumnos.
2. Nuestros profesores. Es duro generalizar ya que en España existen excelentes profesores, pero por desgracia la mayoría de ellos o no están suficientemente preparados o tienen las manos atadas para poder tomar iniciativas propias. El sistema es rígido y anticuado y no da libertad ni poder al profesor. No confiamos suficientemente en ellos. En Finlandia es extremadamente difícil llegar a ser profesor. Para conseguilo los docentes tienen que completar un Master de 3 años una vez graduados de la universidad y tan solo un 15% lo consigue. Los finlandeses han dado la importancia necesaria a la posición de profesor. Esto ha atraído a los más capacitados y motivados hacia la profesión. Este nivel de motivación por parte de los profesores ha hecho que la sociedad pueda confiar en ellos y les ha permitido obtener la libertad necesaria para poder tomar decisiones sin necesidad de burocracia y regulación académica.
3. Nosotros los padres. Resulta irónico que a pesar de que no confiamos en nuestros profesores, la mayoría tampoco somos capaces de involucrarnos directamente en la formación académica de nuestros hijos. En Finlandia el colegio empieza a partir de los 7 años. Anteriormente los padres han asumido labores educativas previas con sus hijos. Además, durante los años de colegio los padres están involucrados junto a los profesores en el proceso educativo como parte activa e indispensable de la formación de los niños.
4. Política. En España el sistema educativo está regido por políticos, que en general no han sido profesores. Están lejos de la realidad de lo que pasa en el día a día en las aulas. Son burócratas. En Finlandia, el sistema educativo está completamente apartado de la política. Todos los directores han sido profesores, y entienden lo que ocurre en los colegios ya que lo han vivido personalmente. Su objetivo principal es velar por la educación mientras que en España, hay muchos intereses creados, partiendo por el mantenimiento de la clase política y la falta de voluntad de reestructurar la plantilla actual de profesores y gestores.
La necesidad de reformar nuestro sistema educativo está clara, pero también queda claro que no es un esfuerzo de los partidos políticos sino de la sociedad en general. Si queremos que nuestros hijos disfruten de una educación competitiva, tenemos que empezar a cambiar de actitud en lo que respecta a nuestros valores y actitudes frente a un sistema retrógrado antiguo y poco equitativo como es el sistema educativo español.






